Cuando un paciente nos pregunta si tiene que llevar brackets o si puede hacer Invisalign, la respuesta nunca es la misma. Depende del caso, del paciente y, sobre todo, del objetivo del tratamiento. En este artículo repasamos los criterios que usamos en consulta a partir de cuatro casos reales.
Lo que tienen en común
Tanto Invisalign como los brackets tradicionales son herramientas de ortodoncia: aplican fuerzas controladas sobre los dientes para moverlos a una posición más funcional y estética. La fisiología es la misma; cambia el medio. La elección entre uno y otro no es médica en el 80% de los casos: es una conversación sobre estilo de vida, presupuesto y disciplina.
Cuándo recomendamos Invisalign
Invisalign brilla en apretamientos leves o moderados, espacios entre dientes, recidivas de ortodoncia infantil y rotaciones de incisivos. Es la opción habitual para adultos profesionales que necesitan una solución discreta, y para pacientes con higiene impecable. Requiere disciplina: 22 horas al día, fuera para comer y para cepillar.
Cuándo seguimos eligiendo brackets
Los brackets continúan siendo la opción más predecible en mordidas profundas severas, casos quirúrgico-ortodóncicos y movimientos verticales o de extrusión exigentes. También en pacientes adolescentes con poca constancia: el aparato está siempre puesto, sin posibilidad de olvidarlo en casa.
Los cuatro casos
Caso 1 — Patricia, 32: apretamiento moderado anterior. Invisalign, 14 meses. Caso 2 — Diego, 14: mordida cruzada lateral. Brackets, 22 meses. Caso 3 — María, 47: recidiva tras ortodoncia infantil. Invisalign Lite, 6 meses. Caso 4 — Pablo, 17: apiñamiento severo con extracciones. Brackets, 28 meses. Cuatro pacientes, cuatro caminos distintos. La conclusión es siempre la misma: el mejor aparato es el que el paciente va a llevar.
Cómo decidimos en Odonlab
En la primera visita hacemos un escáner intraoral, fotografías clínicas y una radiografía panorámica. Con esos datos preparamos dos planes: uno con Invisalign y otro con brackets. Te explicamos los pros y contras de cada uno, los meses estimados y el presupuesto cerrado. La decisión la tomas tú, con toda la información encima de la mesa.